Sobre la exposición
"El cielo que abren para extraer. El cielo que el arte devuelve."
Cielo Abierto nació de una amenaza concreta: la posible explotación minera a cielo abierto de una zona boscosa en Valle de Ángeles, Honduras. Adonay Navarro tomó los materiales del lugar mismo — tierra, piedras, madera, materia orgánica — y los trasladó al patio de la Galería Nacional de Arte como acto de rescate simbólico.
La instalación combina pintura y escultura en grandes dimensiones. No es solo contemplación: es documento. Cada fragmento de tierra expuesto en la galería es tierra que pudo haberse perdido bajo una excavadora. La obra convierte al espectador en testigo involuntario de lo que aún existe y podría no existir.
En el mismo año, Navarro ganó el Premio Único de Pintura de la Bienal del IHCI y el Premio Único de SUMARTE 2012 en San Salvador — el primero hondureño en recibir ese galardón.
Itinerancia internacional
Una versión de la obra viajó a Roma, Italia bajo el título "Honduras se regala" — 50 botes de materiales orgánicos del mismo lugar, llevados como embajada de lo que se arriesga perder.